Un buen año como piedra de toque

Un buen año como piedra de toque

22 / 05 / 2013

El Villarreal B, un equipo joven y poco acostumbrado a la categoría, firmó una notable temporada en Segunda B

Balance positivo, temporada notable. El Villarreal B firmó una meritoria novena posición (54 puntos) en el Grupo III de Segunda División B tras una temporada en la que demostró el buen hacer de los talentos de la cantera amarilla. Con una plantilla muy joven, el técnico catalán Lluís Planagumà fue capaz de mantener al equipo en la zona templada de la tabla a lo largo de toda la campaña y todo ello dando espectáculo, sobre todo en los partidos que se disputaron en el Mini Estadi de la Ciudad Deportiva. 

 

No en vano, el filial amarillo tan solo perdió tres encuentros como local ante Espanyol B, Alcoyano y Prat, consiguiendo victorias de prestigio contra dos de los equipos mejor clasificados de la categoría como sucedió ante el Olímpic y el Huracán Valencia. Así pues, los aficionados disfrutaron de un equipo muy atrevido en el que destacó el acierto realizador del delantero murciano Juan Tomás Ortuño ‘Juanto’, con 17 goles. 

Eso sí, el punto fuerte del Villarreal B fue mantener el estilo de juego pese a las numerosas bajas con las que tuvo que lidiar el entrenador. Algunas de ellas dejaron buen sabor de boca, ya que hombres como Jorge Palatsí, Pablo González, Florian Lejeune, Pablo Íñiguez o Gerard Moreno se perdieron varios compromisos con el filial al estar citados con el primer equipo, todo un éxito para el filial amarillo. Especialmente llamativos es el caso de estos dos últimos, que en la recta final del campeonato se han afianzado en la disciplina del conjunto entrenado por Marcelino García Toral e incluso han disfrutado de la titularidad. 

Muy enfocado en su responsabilidad como formador de futbolistas, el filial se convirtió en uno de los equipos con mayor rotación del fútbol español hasta el punto de utilizar la friolera de 36 futbolistas durante toda la temporada. Un auténtico récord. Aunque en muchos casos se apostó por dar la oportunidad a nuevos valores de la cantera, en otros no hubo más remedio. 

Y es que las lesiones fueron una lacra muy difícil de combatir. Planagumà tuvo que echar mano de la plantilla del Villarreal C, e incluso del Juvenil A, para completar varias de sus convocatorias. La firme apuesta por la cantera salió bien, ya que surgieron perlas que demostraron tener un futuro muy prometedor por delante. 

El único pero que se le podría poner al filial amarillo en la temporada 2012-2013 sería su rendimiento como visitante. La mayor experiencia de los demás equipos provocó que el Mini Submarino tan solo consiguiera dos victorias a domicilio a lo largo de toda la temporada en los encuentros ante el Constància (jornada 8) y el Atlético Baleares (jornada 36).

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