Los hermanos Campayo entraron el escuela de fútbol del Submarino hace nada menos que nueve años.

El doble de amarillos

18 / 02 / 2013

Los gemelos Campayo, Álex y Joan, militan en el Cadete B y han seguido una trayectoria paralela

Lo de los hermanos Campayo es de ir siempre por duplicado. Gemelos, Álex y Joan Campayo Lleó (Vila-real, 27 de enero de 1997)  entraron en el mismo momento y al mismo equipo del Villarreal, los dos han escalado las categorías inferiores del Submarino al mismo ritmo y ambos militan hoy en el Cadete B del Submarino. Aunque iguales en apariencia, sobre el campo son lo más parecido a lo opuesto: Álex es portero y Joan, delantero.

 

“Como muchos niños, le dimos mucho la paliza a nuestros padres con jugar al fútbol, pero lo que ocurrió es que al hacer las pruebas nos cogieron a los dos en el Prebenjamín B. Y desde entonces, y menos un año en el que Joan salió y luego volvió a entrar en el club, hemos coincidido en todos los equipos en los que hemos jugado. Eso sí, lo que siempre hemos tenido claro era qué quería hacer cada uno. Joan, marcar goles, y yo evitarlos”, explica Joan.

En lo que respecta al hecho de compartirlo todo, vestuario incluido, los gemelos se lo toman con filosofía. Así, y tal como comenta Álex, las risas están casi aseguradas: “El cachondeo está asegurado. Tener a tu hermano gemelo, quizá la persona que más sabe de ti, en el mismo grupo de personas, supone que haya chistes constantes y hasta un poco de pique sano. No nos conocemos solo fuera del campo, sino también dentro porque llevamos toda la vida jugando juntos. De vuelta a casa, en el coche, siempre hay debate porque los dos nos fijamos en cómo lo ha hecho el otro”.

Con un hermano mayor futbolista – y que también militó en las categorías inferiores del Submarino- y nueve años militando en la escuela de fútbol amarilla, los hermanos del Cadete B reconocen que el fútbol ocupa un lugar clave en el día a día de los Campayo. “En casa no es que se hable de fútbol, es que yo creo que casi no se habla de otra cosa. Hay conversación para rato. Son muchos años así y yo creo que mi madre, la pobre, está muy harta de eso. Si estamos entrenando con el mismo equipo, ya hay tema, pero cuando eso cambia (entrenan ocasionalmente con otros equipos de la escuela de Villarreal), creo que es aún peor porque cada uno cuenta su historia”, destaca Joan.

Cuando están separados, sin embargo, Álex y Joan no se resignan a perder el contacto. “Ha habido veces que hemos estado de torneo y yo estaba en Ibiza y Álex en Toledo. Era una locura, con mi padre en un sitio y mi madre en otro, cada uno viajando a una punta de España y llamándonos constantemente para ver cómo le ha ido al otro”.

Otro de los puntos en que se diferencian es en lo que se refiere a su jugador favorito. Algo lógico, ocupando posiciones tan distintas en el campo. Álex, el guardameta, se queda con alguien de la casa. “A mí me gusta mucho a Jorge Palatsí. Primero porque me parece un gran portero, pero también porque es una persona a la que conozco por mi hermano mayor y de la que creo que se puede aprender mucho a todos los niveles. Viene del fútbol más humilde y es grande tanto dentro como fuera del campo”. Álex, por su parte, prefiere al gran capitán del Submarino. “Yo me quedaría con Marcos Senna. Es muy humilde a pesar de donde ha llegado, ha sido muy fiel al club y se deja la vida en el campo. Trabaja todo lo que puede y, como persona, creo también que es un gran tipo”.

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